Un día como hoy de hace tres años Andrés Roca Rey tomó la alternativa en Nimes, Francia. Para ese día tan significativo y soñado en la carrera de un torero, diseñé este cartel que el propio equipo de prensa de ARR y muchos medios especializados utilizaron para anunciar el doctorado del diestro peruano. Lo comparto porque fue un día especial y, además, fue mi primer diseño taurino que hice.
Andrés Roca Rey, protagonizó una triunfal tarde de alternativa en la ciudad francesa de Nimes, en un festejo con Enrique Ponce de padrino y el francés Juan Bautista de testigo.
Enrique Ponce. oreja y dos orejas tras dos avisos.
Juan Bautista, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso.
Andrés Roca Rey, que tomaba la alternativa, oreja y oreja.
Julián López Escobar, conocido como El Juli en los carteles, es un torero español, nacio 3 de octubre de 1982, tomo la alternativa el 18 de septiembre de 1998, Nimes. Padrino: José Mari Manzanares. Testigo: Ortega Cano.
18 de septiembre de 2018. Cumple 20 años de alternativa este genio. Entregado al toreo desde niño alcanzó metas que parecían inalcanzables, salió victorioso de mil batallas y se ha convertido en una de las figuras más importantes de la historia de la tauromaquia.
Gracias al informe del portal datoros.com podemos obtener un resumen numérico de la trayectoria
del maestro madrileño. Los números pueden resultar fríos, pero a veces reflejan la importancia y la dimensión de algo, en este caso la carrera de Julián. Un mano a mano entre el torero peruano Andrés Roca Rey y el español Julián López “El Juli” fue el mayor atractivo de la Feria del Señor de los Milagros del 2016
Desde aquella fecha del 18 de septiembre de 1998 el liderazgo estadístico de Julián López “El Juli” es abrumador. En estos últimos 20 años de la tauromaquia, El Juli ha dejado para la posteridad datos tan contundentes como los siguientes: Julián López “El Juli” es el líder indiscutible en plazas de primera categoría:---480 corridas, ---534 orejas, ---11 rabos y ---156 puertas grandes.
PACO RAMOS COLLADO este 23 y 24 de octubre en la plaza de toros El Toreo en San Marcos Cajamarca
Propietario Sr, Curra Espinoza
LA MEJOR PLAZA DE TOROS PORTÁTIL DEL PERÚ
Nació en Onda (Castellón) el 14.05.1981 .
Debutó con picadores en Alcaudete de la Jara (Toledo) el 06.12.2001 en un cartel completado por
Miguel García y Julio Pedro Saavedra con novillos de La Ponderosa .
Hizo su presentación en la plaza de toros de Las Ventas (Madrid) el 16.07.2004 acartelado junto a Rufinchi y Emilio de Justo con novillos de Antonio Chenel Albadalejo.
Tomó la alternativa en Castellón de la Plana (Castellón) compartiendo cartel con Uceda Leal y Sebastián Castella con toros de Hdros. Baltasar Ibán el 28.02.2005
Confirmó la alternativa en Madrid el 10.08.2008 acartelado con Sergio Marín y Emilio de Justo con toros de Araúz de Robles.
Joselito, José Miguel Arroyo, el último matador romántico.
Joselito (Madrid, 1969) se crió en el barrio de La Guindalera de Madrid. Su madre le abandonó
cuando tenía tres años (hoy ni siquiera le pone la cara). A los 12 murió su padre, un hombre que trapicheaba con hachís y cocaína. La casa familiar estaba infectada de esas sustancias. El futuro torero recogía, de hecho, 'las migajas' de esas sustancias para sacarse un dinerillo por su cuenta.
"Nunca", dice. ¿Qué ha aprendido de los éxitos? "Nada, el éxito no me ha enseñado nada. Es el fracaso el que te enseña a ser mejor".
Y el maestro, como bravo que es, se arranca al oírlo. "Me preocupa mucho más el maltrato al ser humano...", argumenta. "Podemos ver en los telediarios a gente que es decapitada, asesinada, violada... Y no veo manifestaciones en la calle, eso me duele, me provoca un dolor enorme". A él, que tantas veces ha mirado a los ojos del toro y se ha empapado con su sangre, le ha tocado explicarle a su hija que no ha visto dolor en la cara del animal. Porque el toro, dice, nace y vive para entregarse en la plaza, como el gladiador. "Es mucho
mejor que muera en el ruedo, en el calor de la batalla, a la luz del sol y no en la oscuridad de un chiquero. Será más crudo pero es más respetuoso con el animal", remata Joselito. Y Alba, su hija antitaurina, al parecer lo ha entendido.
Era su pasión por el toreo. Aquel niñato vacilón tenía al toro incrustado en la cabeza. Desde la Escuela Taurina de Madrid, apadrinado por su director, Enrique Martín Arranz, se empeñó en ser el primero del escalafón. Algo que acabó consiguiendo. En Las Ventas todavía echan de menos su toreo variado y de raza. Este hombre, que le dio una larga cambiada a su turbio pasado, ahora lo cuenta todo en su autobiografía, Joselito, el verdadero (Espasa).
"Los toros explicados a mi hija" (Ed. Espasa), escrito por el torero José Miguel Arroyo 'Joselito', compralo vale la pena.
“Roca Rey es el nuevo arquitecto del toreo” así lo afirma José Carlos Arévalo, reconocido periodista, fundador y ex-director de la revista 6 Toros 6 comparándolo con los constructores de la tauromaquia moderna Belmonte, Manolete, Ojeda y José Tomás.
¿Qué aporta Roca Rey a la Tauromaquia?
Roca Rey, con discrección, se ha encaramado a la cumbre del toreo. Su trayectoria ha sido, exactamente, la de las figuras de antaño: susurros aprobatorios de la afición cuando toreaba sin picadores, novillero puntero con caballos, aldabonazos en las plazas de primera, alternativa temprana (puntual), entrada inmediata en los grandes carteles y triunfador absoluto en casi todas las ferias.
Maticemos lo de su discreta jerarquía, pues su mando entre los aficionados es absoluto, sobre los que lo aceptan y sobre los que no, porque llena las plazas y (casi) nadie objeta los triunfos que logra. Pero su liderazgo taurino no se traduce en esa popularidad que conquista la calle, la que en su día tuvieron Joselito y Belmonte, Manolete y Arruza, El Cordobés, Paco Ojeda, José Tomás. Roca Rey es el líder de un tiempo raro, arrollador entre los habitantes del gueto taurino, desconocido para los ciudadanos de un país que ha visto prácticamente excluido su segundo espectáculo de masas de los grandes medios audiovisuales. Pero esta es otra cuestión, no la que nos interesa ahora: ¿Qué aporta Roca Rey a la Tauromaquia? Vayamos por partes.
La personalidad
La personalidad es un atributo indefinible, no se puede explicar. Ni se enseña ni se aprende. Se tiene o no se tiene. ¿Por qué este joven torero con porte de galán y cara de monaguillo concentra todas las miradas como si fueran una sola cuando se hace presente? ¿Por qué su andar pausado llena plaza? ¿Por qué sus cites se cargan de expectación? ¿Por qué a su toreo lo despierta el ¡uy! y lo legitima el ¡ole!? ¿Por qué su valor no da miedo? ¿Por qué los aficionados no quieren competir con él, como con Luis Miguel, ni protegerle, como a los toreros artistas? ¿Por qué él no compite con nadie en el ruedo sino con el toro? ¿Por qué no lo “queman” las transmisiones televisivas de sus faenas? La suma de todas las intrigas que despierta se traduce en una sola palabra: Personalidad. Y a su personalidad la avala el áura que lo precede y el halo que lo persigue. Desmitificado por los aficionados más conspicuos, como todas las figuras históricas antes mencionadas, ¿el tiempo lo consagrará también como una figura de época? Por el momento hay un hecho indiscutible: el toreo tiene un nuevo fenómeno.
El toreo
Decía Pepe Alameda, con razón, que “las figuras del toreo no tienen por qué ser los que mejor torean”. A lo que se debería añadir, “pero son mejores toreros”. Seguramente el trazo de Pepe Luis era más bello que el de Manolete, pero éste era la gran figura porque hacía embestir a un mayor número de toros, a los que toreaba con un trazo menos angélico aunque embriagado por esa personalidad heroica, de luz y sombra, que le dio el mando sobre el toreo.
Sin embargo, Roca Rey torea bien, muy bien. Si no fuera una figura sería un buen torero. A mi modo de ver, desde un punto estrictamente taurómaco, la clave de su tauromaquia se basa en la fusión del toreo cambiado con el toreo natural. No sólo para abrir una tanda de lances o una serie de muletazos. No es el pase cambiado por la espalda para iniciar una faena, ni la arruzina sorpresiva para rematar una serie, sino el cambio que obedece, por ejemplo, al parón imprevisto de una embestida que, al cambiarla al otro pitón, se liga después a una tanda de muletazos de gran enjundia y temple. Así es ese toreo cambiado y ligado en redondo en espirales inverosímiles que se hilvanan sin pérdida de continuidad a otras espirales más asfixiantes cambiadas al otro pitón, bajo la ley de Ojeda y la sedosidad ligada de Martínez.
Este toreo con áura de milagro que destronca a los públicos, tanto con el capote, de salida o a toro picado, como, más intensamente, con la muleta, desemboca en el toreo más clásico, acoplado al toro de muchos pies y templado con el toro entregado. De ahí la estatura artística de este diestro poderoso que no es un torero de valor aunque tenga un inmenso valor, ni un torero de personalidad aunque le sobre, ni tampoco un torero de arte aunque su trazo desprenda una luz pura, de héroe juvenil, casi adolescente. La suma de las tres virtudes que caracterizan al torero-figura, valor, personalidad y arte, son la clave que hacen de Roca Rey un torero poderoso, un joven maestro.
Y la estocada. Dicen que se mata al toro como se le ha toreado –distancia, tiempo, altura- y eso suena bien. Pero mejor suena afirmar que se le mata según llega al momento supremo. Y como los toros del peruano llegan vacíos de embestida, toreados hasta el tuétano, Andrés los mata en corto y por derecho, pero interrumpiendo el tiempo del volapié un instante antes del cruce, cuando la muleta, entregada a las pezuñas del toro, descubre el sitio exacto de la muerte, sobre el que el matador se vuelca en rectitud con una contundencia apabullante, de modo que mata tanto su poderosa mano derecha como el toreo de su mano izquierda.
¿Qué aporta Roca Rey al toreo?
Empecé citando a Pepe Alameda y cierro estas líneas acudiendo a él. Afirmaba el sabio escritor taurino que en el toreo hay grandes intérpretes, pero que la tauromaquia la cambian los grandes arquitectos. Así, Belmonte, Manolete, Ojeda, José Tomás*. Después de ellos, se tuvo que torear de otra manera: a su manera. Los cuatro construyeron la tauromaquia moderna. Y hoy, Roca Rey es el nuevo arquitecto del toreo. Otra cosa es que también nos relamamos con el arte de los grandes intérpretes. Oído al parche, sabios y jóvenes cronistas de la tauromaquia que empezáis a negarle el pan y la sal.
* No incluyo a Manolo Martínez porque su toreo no se vio en España y, por tanto, no influyó en la tauromaquia española hasta que nuestros toreros, a finales de los años 90, lo descubrieron en México a través del video.
Primer toro: El público premió con palmas, tras un aviso, la actuación de Roca Rey ante su primer oponente de El Pilar. El diestro peruano mostró valor, mando y entrega, pero no tuvo suerte con la espada.
Segundo toro: Faena llena de temple y cadencia de Roca Rey frente al toro que cerró plaza. Pasajes de gran toreo, aprovechando la clase del astado. Oreja tras una estocada casi entera.
Ficha
Plaza de Toros de Zamora,
Toros de El Pilar.
El Juli, palmas y oreja.
Alejandro Talavante, oreja y ovación.
Roca Rey, ovación con saludos y oreja.
Octavio Chacón corto cuatro orejas y un rabo este sábado, un gran momento e irrefrenable ascensión con un triunfo rotundo, en la plaza de toros de la localidad gaditana de Prado del Rey, Cádiz
Plaza de toros de Prado del Rey, Cádiz. Corrida de toros.
"En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira"
Mientras fue sólo una manera valiente se aplaudió y emocionó a los públicos. En cuanto se le ha dotado de un nombre sin fortuna ha pasado a definir lo antiestético del toreo, lo despreciable y para algunos hasta ridículo; conclusión injusta, desprovista de objetividad taurina. La utilización de esta palabrota, el 'tremendismo', produce desasosiego interior y una repulsa inmediata tal y como nos la han servido y mal vendido para matadores valientes. Hay una absoluta divergencia pues de lo que ha interesado describir y mal definir. Por lo tanto, creo sinceramente que, el empleo peyorativo de la palabra 'tremendismo', muy mal adjudicado a partir de los años cincuenta al noble y esforzado arte de torear es sólo una palabra desacertada y no un hecho. Solo de pasada, me detendré en aspectos del ser del torero muy estudiados por la medicina bajo los impulsos y en función de la sintomatología ó biotipología que se dan en el torero, determinados en tres grupos: los endomórficos (gruesos, relajados, tolerantes etc.), los ectomórficos (rígidos, encorsetados, retraídos, solitarios) y los mesofórmicos (atléticos, gustan del riesgo, ruidosos y explosivos que gustan de la acción).
Otra característica peculiar y definitoria de esta especie de foto-robot del torero, léase 'tremendista', es la más conocida sin saberla el público, a saber, la 'pulsión', que es la capacidad del diestro para desarrollar una fuerza biológica inconsciente que le provoca una conducta audaz. Esta 'pulsión' es lo que vulgarmente conocemos como 'vergüenza torera', que le debe más percances a la intervención desaforada del público que al propio toro. Chicuelo II, una tarde fue increpado por el respetable: "con la izquierda, con la izquierda", le gritaban. Hizo caso y vino la cogida. Vimos también en TVE en Las Ventas como el espada Curro Vázquez, en una tarde de intensa lluvia en una grandísima faena de muleta, como fue increpado de malos modos por cierto sector de ese mal público del 7; el torero miró al tendido y se dejó coger, la cornada fue brutal, en la femoral. ¿Quien no ha oído con desdén decirle a un torero… ese, es un 'tremendista' después de jugarse la vida?
Veamos a dos toreros nacidos en el mismo año, máximas figuras, idolatrados, uno sobrio, seguro, el otro lleno de gracia, de modernidad, improvisando ante el toro. Se retan antes de la corrida y en ella llega la hora de entrar a matar el primero, arroja la muleta y mirando al otro matador se perfila tomando el castoreño y metiendo la espada hasta las péndolas; pero el otro no solo tiró la muleta y el castoreño tomó un peinecillo que le sujetaba la coleta y con ella en la mano mató al toro de soberbia estocada. ¡No! No era Antonio José Galán… ¿El Loco? Al que tanto se le acusó de 'tremendista' por hacer lo mismo con los miuras, no; eran Pedro Romero y Pepe Illo en la plaza de toros de Cádiz en 1796. Otro torero, bajito de estatura que decía "cuando oigo los clarines me olvido hasta donde me amarro la faja". Se quitaba las zapatillas y golpeaba en el testuz al toro. Quitaba al toro las banderillas una a una y daba con la punta del pie al hocico. Era desafiante a los públicos (no, no era Miguelín) era un torero de tronío, arrollador, era Francisco Arjona Guillen "Curro Cuchares", el del "Arte de Cuchares". ¿Tremendista?
Madrid, toros de Saltillo, uno hace un quite y se queda de rodillas ante el toro dándole la espalda; se acerca el otro en la gran competencia, se miran y este se tumba mirando al toro, el otro hace lo mismo y allí están los dos tumbados como en la playa. El presidente les manda a los alguaciles amonestándoles "y que se atuvieran a las normas clásicas". ¿Tremendismo? ¿Eran dos chalaos? Eran Lagartijo y Frascuelo el 11 de mayo de 1868.
Y para rematar, otro 'tremendista', fue en Sevilla, un 23 de abril. Quinta corrida de Feria, toros de Guadales con dos monstruos del toreo, mano a mano y, así lo describió el crítico más importante del momento: "Se ha mostrado hoy en dos distintos aspectos, uno en el que a mi me gusta, porque es en el que menos le conocía, en el de ¡valiente, valiente! con un manso desabridote y reservón. Se salió de la suerte andando de rodillas y encima de él le ha metido la muleta en los hocicos pegándole después con la rodilla en la cara, (no, tampoco era Miguelín) asiéndole del pitón. Las ovaciones tronaron unánimes en los oídos del torero. En su otro aspecto en el de torero sabio y de recursos en el que no se si porque le conozco más, le admiro menos, hoy le he encontrado admirable". Firmado- Cesar Jalón 'Clarito en 1920'. El espada era Joselito, ¿que era también un tremendista? Y el otro, Juan Belmonte, un heterodoxo, también un 'tremendista' y después puro ortodoxo; en qué quedamos. Al final de todo, ya lo dijo Campoamor: "… todo es según el color del cristal", etc.
A 'Miguelín', sabio entre los sabios, críticos de pluma fácil le llamaron 'tremendista', decían que llevaba el libro de la tauromaquia bajo el brazo; pero lo había leído al revés. Pues en su memoria y crédito, aprovecho recordarlo este domingo para el buen entendimiento y saber de los aficionados que, de verdad, ya van quedando muy pocos. DS