Arlés vivió este 12 de septiembre de 2026 una de esas tardes que permanecen en la memoria de los aficionados. En el marco de la Feria del Arroz, Andrés Roca Rey protagonizó una actuación heroica frente a la corrida de Jandilla, marcada por la emoción, la entrega y el riesgo.
El diestro peruano ya había dejado una grata impresión ante su primer toro, un animal al que recibió con determinación y condujo con temple y firmeza. La faena, construida con series ajustadas y muletazos de gran profundidad, culminó con una estocada eficaz. El público reconoció su labor y Roca Rey paseó una oreja.
Pero la verdadera conmoción llegó con el quinto. Desde los primeros compases, el torero se mostró dispuesto a imponerse a un ejemplar exigente, de embestida poderosa y recorrido incierto. Roca Rey se plantó en el sitio, toreando con valor y ligando pasajes de enorme intensidad. Cada muletazo tuvo el sello de quien no escatima esfuerzos ante el peligro.
En un momento dramático, el toro lo prendió, provocándole una aparatosa cogida. El impacto dejó al torero dolorido, pero su reacción fue inmediata y estremecedora: tras ser atendido, volvió a la cara del animal para concluir lo que había comenzado. Lejos de replegarse, redobló su entrega y construyó una faena de creciente emoción.
Con el público completamente entregado, Roca Rey rubricó su actuación con una gran estocada. La petición fue unánime y la presidencia concedió las dos orejas y el rabo. Así, el espada salió a hombros, convertido en protagonista absoluto de una tarde heroica en Arlés, donde el valor y la capacidad de sacrificio volvieron a escribir una página memorable de la Feria del Arroz.
























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