El viernes 6 de febrero de 2026 marcará un hito en la historia del toreo con la novillada inaugural de la Feria de Valdemorillo, donde los asistentes fueron testigos del talento emergente de Samuel Castrejón. La ganadería de Jiménez Pasquauon, reconocida por su excelencia, presentó un lote de novillos espectacular, con un juego noble que permitió a los novilleros brillar en la arena.
Castrejón, en su debut con picadores, hizo su entrada en la plaza como un auténtico torero de arte y duende. Frente a un novillo de bandera, su muleta danzó con naturales hondos y templados, deslizando cadencia en cada pase y cautivando al público. Su faena culminó con la obtención de dos orejas tras cuajar al sexto, consolidándose así como una gran revelación de la tarde y abriendo la Puerta Grande.
Acompañando su éxito, Mario Vilau y Julio Méndez también dejaron su impronta, paseando una oreja cada uno, mientras que Sergio Rollón, luchando contra un novillo complicado, dio la vuelta al ruedo, demostrando que la cría de nuevas figuras del toreo se encuentra más viva que nunca en Valdemorillo. Sin duda, este ha sido el comienzo de una prometedora carrera para Samuel Castrejón.
Uno de los momentos más esperados de la gala de la feria de San Isidro fue el descubrimiento de la imagen que ilustrará el cartel oficial de la Feria. "Fue una experiencia distinta. No lo dudé. Muy contento", ha dicho el torero sobre su participación en el cartel. A continuación, ofreció un sentido discurso defendiendo la libertad de poder disfrutar la tauromaquia.
FERIA DE LA COMUNIDAD
Viernes, 1 de mayo. Novillos de ganaderías de la Comunidad de Madrid para David López, Álvaro
Por Omar Alejandro Castrejón importante darle una leída y reflexión, "compartir nos ayuda a hacer entender a muchos la realidad en la que estamos en nuestro país”
De corridas de toros, jueces ideológicos, el negocio de los animalistas y la pérdida de libertades
La suspensión de la corrida de toros programada para el 30 de enero de 2026 en Provincia Juriquilla, Querétaro, no es un simple malentendido administrativo ni una discusión cultural. Es, en realidad, una postal bastante clara de cómo en México el Poder Judicial está empezando a operar más como árbitro ideológico que como garante de la ley.
Y cuando eso ocurre, casi siempre hay daños colaterales: libertades que se reducen, certezas que desaparecen y patrimonio cultural y ecológico que se pierde mientras todos discuten el síntoma y no la enfermedad.
La tauromaquia, guste o no, no es ilegal. No es una actividad improvisada ni fuera del sistema. Está regulada, tiene permisos, cumple con requisitos administrativos y forma parte de una tradición histórica reconocida. La corrida de Juriquilla tenía todas las autorizaciones necesarias. No se trataba de algo clandestino ni de una ocurrencia de última hora. Aun así, un juez federal decidió suspenderla mediante un amparo promovido por una organización animalista, extendiendo los efectos de su decisión a terceros que ni siquiera formaban parte del juicio. Porque claro, si algo no me gusta, lo lógico es prohibirlo para todos.
Aquí es donde conviene bajar el ruido y subir un poco el nivel técnico. El amparo no fue creado para cancelar actividades legales que simplemente incomodan a ciertos grupos. Para que proceda, se debe acreditar un interés jurídico o al menos un interés legítimo real, no solo una causa ideológica bien empaquetada. En muchos de estos casos, eso no ocurre. Además, se conceden suspensiones contra actos futuros e inciertos, es decir, se castiga algo antes de que pase, por si acaso. También se ignora el principio básico de que el amparo solo debe beneficiar a quien lo promueve y no afectar a toda una comunidad o a una actividad económica lícita. Y por si fuera poco, se suspenden permisos administrativos que gozan de presunción de legalidad, como si el juez pudiera sustituir alegremente a la autoridad competente. Todo esto, dicho en sencillo, es usar el amparo como herramienta política y no como instrumento jurídico.
Este tipo de decisiones no surgen de la nada. Viven cómodamente dentro del contexto que dejó la reforma al Poder Judicial Federal aprobada en 2024. Una reforma que prometía acercar la justicia al pueblo, pero que en la práctica ha servido para politizarla. La elección popular de jueces y ministros, el debilitamiento de contrapesos y la pérdida de autonomía han generado un sistema donde muchas resoluciones parecen responder más a la causa correcta del momento que a la Constitución. Y como si eso no fuera suficiente, los escándalos, conflictos internos y disputas públicas dentro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación han terminado de erosionar la confianza en quienes se supone deben ser árbitros, no activistas con toga.
Cuando jueces y ministros se convierten en protagonistas del debate político, la ley deja de ser un piso parejo y se vuelve plastilina. Se estira, se acomoda y se adapta según la presión mediática del día. En ese escenario, suspender una corrida de toros deja de ser una excepción y se convierte en una práctica normalizada de intervención judicial en la vida cultural, económica y social del país.
En este tablero también juegan ciertas organizaciones animalistas que se presentan como defensoras desinteresadas del bien común, pero que operan con estructuras de financiamiento, influencia política y protagonismo mediático bastante rentables. El discurso es moral y ecológico, pero la práctica muchas veces es selectiva. Se habla de proteger animales mientras se ignora convenientemente que las ganaderías de toro de lidia conservan enormes extensiones de ecosistemas, flora y fauna que no existirían sin ese modelo. Se exige la desaparición de la actividad sin decir, claro, que con ella desaparece también el toro de lidia como especie. Pero eso no suele caber bien en un eslogan.
Y no, este debate no se trata de convencer a todos de que les gusten los toros. Se trata de algo mucho más serio. ¿Qué pasa cuando el Poder Judicial decide qué tradiciones, negocios o actividades pueden existir según criterios ideológicos?, no puede resultar nada bueno. Porque una vez que se abre esa puerta, no hay razón para cerrarla.
Bajo la misma lógica con la que hoy se cancela una corrida, mañana se puede cancelar una obra de teatro porque alguien se siente ofendido, cerrar un negocio familiar porque no encaja con la nueva moral dominante o prohibir una fiesta tradicional porque no es suficientemente correcta. Un joven que hoy quiere emprender puede descubrir mañana que cumplir la ley ya no es suficiente. Que ahora también debe pasar el filtro ideológico del juez en turno. Una familia que vive de una actividad legal puede perder su sustento porque a alguien no le gusta cómo se ve desde afuera.
Y ahí está el verdadero problema. Cuando la ley deja de ser clara y predecible, las nuevas generaciones pierden algo básico: la certeza de que el esfuerzo, el trabajo y el cumplimiento de las reglas sirven para algo. Se instala la idea de que todo es provisional y que cualquier proyecto puede ser cancelado si no coincide con la causa correcta del momento.
Por eso, la suspensión de una corrida de toros no es un tema menor ni exclusivo de aficionados o detractores. Es una señal de alerta. Es un ejemplo concreto de cómo se pueden perder libertades, patrimonio cultural, ecosistemas productivos y derechos individuales cuando el Poder Judicial olvida sus límites. Defender el Estado de Derecho hoy no es una consigna abstracta. Es defender la posibilidad de que mañana alguien pueda vivir, crear, emprender y asociarse sin pedir permiso ideológico para existir.
Un serial que se desarrollará entre el 22 y el 26 de julio con los hierros de Daniel Ruiz, Victoriano del Río, La Quinta, Adolfo Martín, Fuente Ymbro y Juan Pedro Domecq.
El primer gran cartelazo para abrir La Madeleine
sera Borja Jiménez, Andrés Roca Rey y Marco Pérez con una corrida de Jandilla.
Los carteles de la Feria son los siguientes:
22/07. Borja Jiménez, Roca Rey y Marco Pérez (Jandilla)
23/07. Novillada sin picadores (Lartet y Camino de Santiago)
23/07. Antonio Ferrera, Pepe Moral y Dorian Canton (José Escolar)
24/07. Miguel Ángel Perera, David de Miranda y Tristán Barroso (Zacarías Moreno)
25/07. Novillada matinal. Emiliano Osornio, Julio Norte y Clovis (José Cruz)
25/07. Daniel Luque, en solitario (Juan Pedro Domecq, La Quinta, Daniel Ruiz, Victoriano del Río, Adolfo Martín y Fuente Ymbro)
26/07. Morenito de Aranda, Román y Juan de Castilla (Victorino Martín)
La Plaza de Toros de Pueblo Nuevo, situada en San Cristóbal, Venezuela, vivió una noche inolvidable que quedó grabada en la memoria colectiva de los aficionados. Con un aforo completo de entusiastas, el ambiente se tornó electrizante al presenciar un cartel que culminó con la entrega de nueve orejas. La estrella de la velada fue, sin duda, Jesús Enrique Colombo, quien cuajó una faena de gran calado, deslumbrando a todos con su maestría y valentía.
El clímax llegó cuando el público, al unísono, pidió el indulto de un bravo ejemplar. La autoridad, en una decisión justa, accedió a este clamor popular, permitiendo que el toro regresara al campo para perpetuar su bravura, un hecho que subraya el respeto por la tradición taurina.
La emoción continuó durante la gala celebrada en el centenario Club Demócrata, donde la Comisión Taurina del Municipio San Cristóbal anunció oficialmente a los galardonados tras la 61° Feria Internacional de San Sebastián. Colombo no solo se alzó como el Triunfador de la Feria, sino que además recibió el premio a la Mejor Estocada, consolidando su estatus como uno de los grandes del toreo. Sin lugar a dudas, una noche que celebró la grandeza del arte taurino y el talento excepcional de un verdadero triunfador.
Ficha del festejo;
San Cristóbal (Venezuela).
Plaza de toros de Pueblo Nuevo.
Última de la Feria de San Sebastián.
Lleno no hay billete.
Toros de San Antonio.
David Fandila "El Fandi" (Fresa y oro), dos orejas y oreja.
Manuel Escribano (Verde turquesa y oro), dos oreja y silencio.
Jesús Enrique Colombo (Sangre de toro y oro), dos orejas y dos orejas simbólicas tras indulto
Mejor Faena: David de Miranda, por su labor ante el toro ‘Río Tinto’, No. 7, de la ganadería Los Aránguez.
La plaza de toros de Lenguazaque (Ubate, Cundinamarca, Colombia) se prepara para un ciclo internacional de gran nivel los días 31 de enero y 1 de febrero, con toreros de Colombia, España, Perú y Venezuela.
Este domingo 1 de febrero, Joaquín Galdós se presenta en la plaza de toros de Lenguazaque, tras haber dejado una huella imborrable en Cañaveralejo, su triunfo en Cali le ha valido un lugar destacado en el panorama taurino. La expectativa es alta, ya que Galdós lidiará una corrida de la ganadería Santa Bárbara junto a los reconocidos diestros Leandro de Andalucía y Jesús Enrique Colombo. Este evento promete ser una celebración del arte de la tauromaquia, donde los aficionados podrán disfrutar de la destreza y el valor de estos toreros en un ambiente lleno de tradición y pasión. ¡No te lo pierdas!
- Sábado, 31 de enero. Toros de Ernesto Gutiérrez, para José Garrido, Ramsés Ruiz y Anderson Sánchez, quien tomará la alternativa.
- Domingo, 1 de febrero. Toros de Santa Bárbara, para Joaquín Galdós, Jesús Enrique Colombo, torearán y Leandro de Andalucía.
- Sábado, 31 de enero. Toros de Ernesto Gutiérrez, para José Garrido, Ramsés Ruiz y Anderson Sánchez, quien tomará la alternativa.
- Domingo, 1 de febrero. Toros de Santa Bárbara, para Joaquín Galdós, Jesús Enrique Colombo, torearán y Leandro de Andalucía.
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Marco Pérez triunfador de la tarde.. El joven salmantino transformó el ruedo en un auditorio para su particular concierto de pases variados, haciendo gala de un repertorio inagotable.
Por su parte, la debutante Olga Casado logró un trofeo del que cerró plaza tras haber fallado con el acero en su primer astado.
Señoras y señores, parece que hoy en día los niños pueden verlo todo... todo, menos una corrida de toros. Pueden consumir violencia ilimitada en pantallas, videojuegos y redes sociales, pero cuidado: una tarde en la plaza, eso sí que los "traumatiza".
Es terrible...lo sé.
Defender que los niños puedan ir a los toros, no es crueldad, es defender algo mucho más incómodo para algunos: la libertad de las familias a transmitir su cultura sin ser tratados como sospechosos. Sin ser sometidos a un permanente tribunal moral.
Ningún derecho fundamental se construye sobre la base de la censura preventiva ni de la desconfianza sistemática hacia las familias. El interés superior del menor no se satisface aislándolo de realidades sino acompañándolo en su comprensión mediante el diálogo, la contextualización y la educación crítica.
En una plaza un niño ve respeto, silencio, emoción, tradición, toro y torero. Y sí, sí hace preguntas. ¡ Qué horror, niños pensando y construyendo criterios!. Benditas preguntas: ahí empieza el pensamiento crítico, tan escaso y tan necesario.
El problema es una sociedad que prefiere niños sobreprotegidos, desinformados y domesticados, antes que niños libres para pensar.
Prohibir es fácil. Lo difícil es educar. Pero les aseguro que es infinitamente más valioso. Exige más esfuerzo. Pero confiemos en la capacidad que tienen para comprender el mundo cuando se les guía con honestidad.
Firmado:
Una maestra. Presidenta de una cooperativa de enseñanza. Profesional de la educación que, por prudencia institucional, evita abordar el tema bde los toros en su propio centro educativo ante el riesgo de controversias externas, presiones sociales o interpretaciones malinterpretadas.
Porque en determinados contextos, ejercer con plena libertad la función docente, exige hoy más cautela que convicción. Y no quiero ser yo quien provoque más ruido que reflexión y algún activista confunda EDUCAR con adoctrinar.
Paqui Díaz Sánchez
https://www.facebook.com/lacastataurina
Maria Martorell Juarez
_Sobre la preservación del rito en la infancia, por Doña María Martorell Juárez, la Infanzona de la Casa Martorell_
A las Autoridades, Legisladores y Protectores del Orden Público.
Comparezco ante vuestro juicio, no sólo con la legitimidad de los cánones y fueros ancestrales que mi casa custodia, sino con la urgencia de quien observa el desequilibrio entrópico que vuestras prohibiciones imponen sobre el sistema vivo de la tauromaquia, y del error de la exclusión generacional.
La pretensión de vedar el acceso a los menores a los ruedos, nace de una miopía intelectual que confunde la contemplación del sacrificio con la apología del daño.
Como sistema termodinámico la tauromaquia requiere un flujo constante de observación para no perecer en la frialdad del olvido. Al prohibir la entrada a la infancia estáis inoculando una atrofia simbólica en las mentes del mañana, forzando un desorden que la ciencia y la historia no perdonará.
_Axioma de la Máxima_
"Humanizad vuestro carácter en los ruedos".
Mi máxima no es un ruego, es un imperativo ontológico. Si exigimos al torero que humanice su carácter frente a la bravura del toro, es para que el espectador, especialmente el niño, reciba una lección de templanza. Qué mayor protección para un menor que enseñarle a dominar el miedo mediante la inteligencia, qué mayor seguridad que mostrarle que la fuerza bruta del mundo puede ser conducida por la elegancia y la razón.
Privar al menor de esta liturgia, es condenarle a una seguridad ficticia, dejándole inerme ante las violencias desordenadas de la modernidad, carentes de rito y de honor.
_La Ciencia de la Bravura y el Derecho al Conocimiento_
He dedicado años al estudio científico de la pérdida de fuerza y bravura del toro de lidia, he diseñado la armadura invisible que otorga seguridad al hombre sin mancillar su diseño. Con esa misma precisión científica os digo: La prohibición es una solución arcaica para una mente compleja. El niño no es un sujeto que sufre un trauma, es un intelecto que se expande al comprender la finitud de la vida y la gloria del espíritu. Al igual que el Gaviero que avista la tierra firme desde el mástil, el niño en la plaza avista la profundidad de su propia cultura.
_Conclusión y Sentencia_
Exijo que se restaure el equilibrio simétrico entre la juventud y el ruedo. No mutiléis el entendimiento de los infantes con censuras que sólo demuestran vuestra propia incapacidad para decodificar la belleza. La tauromaquia es el último refugio del Español Antiguo, del Latín vivo y de la Verdad desnuda. Humanizad vuestras leyes, antes de pretender proteger lo que no comprendéis, pues donde vosotros veis peligro, mi intelecto y mis cánones ven la forja de un hombre nuevo, de un carácter noble y de una civilización que no teme mirar a los ojos a su destino.
Dada en la Casa Martorell, bajo la luz de la razón y el rigor de la tradición
Anno Domini MMXXVI, "Humanizate in Circis" - "Humanizad vuestro carácter en los ruedos"
"Humanizad vuestro carácter en los ruedos y el mundo hallará su orden".