Ya se acerca a paso lento el mes morado, mes de tradición; siente en el paladar el rico sabor del turrón, de los anticuchos y el picarón y el repiquetear de las castañuelas, las guitarras y el del buen cajón.
Mes de tradición, mes de procesión, de nuestro Señor de los Milagros, que engalana la ciudad que se viste de luces por su santo patrón.
Aún recuerdo cuando en la quincena de octubre Acho abría sus puertas para darle paso a la novillada preferial, que era organizada por el comité de damas de la P.I.P ( Policía de Investigaciones del Perú ) el aficionado podía ver lo más destacado de los novilleros españoles o mexicanos alternando con la mejor coleta nacional, se respiraba toros desde octubre; salías a las calles y sentías un aroma a tauromaquia.
La producción cuenta cómo es un día en la piel del torero Andrés Roca Rey, desde que se enfunda el traje de luces hasta que termina la faena. El director, Albert Serra, pretende abordar los estados mentales y espirituales que afronta el torero en el ruedo.
Esto no es “Salvar al Soldado Ryan”, esto es el toreo. Fuente ; www.mundotoro.com
El miedo del toreo tiene una cualidad especial no escenificable. La forma, el modo, los lugares, las reiteraciones de Andres Roca Rey persignándose, no se puede escenificar.
Quizá alguno de esos opinadores propietarios de la verdad cultural oficial del cine se ha cortado en la mañana al afeitarse o en la yema de un dedo al pasar la hoja de un libro (tiene mayor probabilidad lo primero) y observara su sangre sin horror, pero con mal gesto: mancha. No hay miedo de muerte, pero mancha. Eso que mancha somos cada uno de nosotros. Mancha porque es sangre. Ergo, nosotros manchamos. El toreo tiene esa parte visual de lo que mancha que se llama sangre. Pero no para ser grabado con la lupa de una óptica de multi aproximación. La gota de sangre vertida en una plaza tiene la misma naturalidad que la que cae al cortarnos afatándonos. La misma. Con la diferencia de su fin y de su porqué y de su cantidad, claro. En el toreo la sangre tiene la finalidad del rito, del arte, de la continuidad de una actividad tan humana y tan real como el dolor, la alegría, la pena, el drama, la poesía, el miedo o… la muerte. Sí, la muerte.
Andres Roca Rey sigue cautivando a los espectadores taurinos en todo el mundo, cuatro rabos en este año, con un impresionante y contundente record de actuaciones donde en las en las últimas cinco corridas obtiene 5 puertas grandes consecutivas, desde el 17 de junio, 14 corridas, en
todas corta por lo menos una oreja, en 14 de estas, 1 vez 4 orejas; 4 veces 3 orejas; 6 veces 2 orejas; 3 veces 1 oreja. En esas 14 corridas 10 puertas grandes. En 28 reses un total de 31 orejas.
ALICANTE, ANDRES ROCA REY, Ni la música se oía en medio de una ensordecedora algarabía que provocó un toreo vertical, que no rígido, despacioso y poderoso al mismo tiempo, culminado con unas apretadísimas bernadinas que desataron el grito de torero torero. Después de una estocada fulminante le pidieron con fuerza el rabo, que el presidente no concedió.