jueves, 29 de enero de 2026

Parece que hoy en día los niños pueden verlo todo

 


Por; Paqui Díaz Sánchez

Señoras y señores, parece que hoy en día los niños pueden verlo todo... todo, menos una corrida de toros. Pueden consumir violencia ilimitada en pantallas, videojuegos y redes sociales, pero cuidado: una tarde en la plaza, eso sí que los "traumatiza".

  Es terrible...lo sé.


  Defender que los niños puedan ir a los toros, no es crueldad, es defender algo mucho más incómodo para algunos: la libertad de las familias a transmitir su cultura sin ser tratados como sospechosos. Sin ser sometidos a un permanente tribunal moral.

  Porque educar, no es esconder la realidad. Es acompañar, explicar y contextualizar.

 


Ningún derecho fundamental se construye sobre la base de la censura preventiva ni de la desconfianza sistemática hacia las familias. El interés superior del menor no se satisface aislándolo de realidades sino acompañándolo en su comprensión mediante el diálogo, la contextualización y la educación crítica.

  En una plaza un niño ve respeto, silencio, emoción, tradición, toro y torero. Y sí, sí hace preguntas. ¡ Qué horror, niños pensando y construyendo criterios!. Benditas preguntas: ahí empieza el pensamiento crítico, tan escaso y tan necesario.



  El problema es una sociedad que prefiere niños sobreprotegidos, desinformados y domesticados, antes que niños libres para pensar.

  Prohibir es fácil. Lo difícil es educar. Pero les aseguro que es infinitamente más valioso. Exige más esfuerzo. Pero confiemos en la capacidad que tienen para comprender el mundo cuando se les guía con honestidad.

  Firmado:


Una maestra. Presidenta de una cooperativa de enseñanza. Profesional de la educación que, por prudencia institucional, evita abordar el tema bde los toros en su propio centro educativo ante el riesgo de controversias externas, presiones sociales o interpretaciones malinterpretadas. 

  Porque en determinados contextos, ejercer con plena libertad la función docente, exige hoy más cautela que convicción. Y no quiero ser yo quien provoque más ruido que reflexión y algún activista confunda EDUCAR con adoctrinar.

Paqui Díaz Sánchez

https://www.facebook.com/lacastataurina

Maria Martorell Juarez


_Sobre la preservación del rito en la infancia, por Doña María Martorell Juárez, la Infanzona de la Casa Martorell_

A las Autoridades, Legisladores y Protectores del Orden Público.

Comparezco ante vuestro juicio, no sólo con la legitimidad de los cánones y fueros ancestrales que mi casa custodia, sino con la urgencia de quien observa el desequilibrio entrópico que vuestras prohibiciones imponen sobre el sistema vivo de la tauromaquia, y del error de la exclusión generacional.

La pretensión de vedar el acceso a los menores a los ruedos, nace de una miopía intelectual que confunde la contemplación del sacrificio con la apología del daño.

Como sistema termodinámico la tauromaquia requiere un flujo constante de observación para no perecer en la frialdad del olvido. Al prohibir la entrada a la infancia estáis inoculando una atrofia simbólica en las mentes del mañana, forzando un desorden que la ciencia y la historia no perdonará.

_Axioma de la Máxima_

"Humanizad vuestro carácter en los ruedos".

Mi máxima no es un ruego, es un imperativo ontológico. Si exigimos al torero que humanice su carácter frente a la bravura del toro, es para que el espectador, especialmente el niño, reciba una lección de templanza. Qué mayor protección para un menor que enseñarle a dominar el miedo mediante la inteligencia, qué mayor seguridad que mostrarle que la fuerza bruta del mundo puede ser conducida por la elegancia y la razón.

Privar al menor de esta liturgia, es condenarle a una seguridad ficticia, dejándole inerme ante las violencias desordenadas de la modernidad, carentes de rito y de honor.

_La Ciencia de la Bravura y el Derecho al Conocimiento_

He dedicado años al estudio científico de la pérdida de fuerza y bravura del toro de lidia, he diseñado la armadura invisible que otorga seguridad al hombre sin mancillar su diseño. Con esa misma precisión científica os digo: La prohibición es una solución arcaica para una mente compleja. El niño no es un sujeto que sufre un trauma, es un intelecto que se expande al comprender la finitud de la vida y la gloria del espíritu. Al igual que el Gaviero que avista la tierra firme desde el mástil, el niño en la plaza avista la profundidad de su propia cultura.

_Conclusión y Sentencia_

Exijo que se restaure el equilibrio simétrico entre la juventud y el ruedo. No mutiléis el entendimiento de los infantes con censuras que sólo demuestran vuestra propia incapacidad para decodificar la belleza. La tauromaquia es el último refugio del Español Antiguo, del Latín vivo y de la Verdad desnuda. Humanizad vuestras leyes, antes de pretender proteger lo que no comprendéis, pues donde vosotros veis peligro, mi intelecto y mis cánones ven la forja de un hombre nuevo, de un carácter noble y de una civilización que no teme mirar a los ojos a su destino.

Dada en la Casa Martorell, bajo la luz de la razón y el rigor de la tradición

Anno Domini MMXXVI, "Humanizate in Circis" - "Humanizad vuestro carácter en los ruedos"

"Humanizad vuestro carácter en los ruedos y el mundo hallará su orden".

Oooooooooooooooooole

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