2025 FERNANDO ADRIÁN Y JOAQUÍN GALDÓS ABREN LA PUERTA GRANDE DE ACHO, TRAS FAENAS DE ARTE Y VALOR.
Segunda Corrida de Toros (26/Oct./25). Feria del Señor de los Milagros Acho 2025. Encierro del hierro español Montalvo.
Cogida del banderillero Santiago De la Rosa por el 5to. toro de Montalvo (26/Oct./24).
El banderillero Santiago de la Rosa de la cuadrilla de Fernando Adrián, resultó herido por el quinto toro de la tarde, perteneciente a la ganadería de Montalvo.
La cogida se produjo durante el tercio de varas, cuando el subalterno trataba de sacar al toro del caballo y fue prendido, quedando a merced del toro durante unos segundos interminables que hicieron pararse de sus asientos al público.
El toro lo arrolló y zarandeó con violencia a Santiago de la Rosa, siendo de inmediato auxiliado por sus compañeros y trasladado a la enfermería de la plaza, donde los médicos se encontraban operando al diestro español David Galván de una cornada seca en la pierna derecha, cogido al entrar a matar, momentos antes.
Santiago de la Rosa Barrantes, joven banderillero peruano.
Mucho miedo y poca guita decían algunos en plan de broma.
Fue “ Guerrita “ el torero más completo que ha pisado plazas, y difícil será que venga quien le iguale, e imposible quien le supere. Banderillero finísimo y pronto, ponía los pares de banderillas en ” todos los estilos “ y en “ todos los toros “ por muy quedados o huidos que fueran.
Como espada fue de los que más pronto mataba a los toros, ejecutando la suerte de recibir a la perfección.
Durante su vida taurina tuvo muchos enemigos, principalmente entre los revisteros, por la sencilla razón de que no daba dinero “ sobres. “ En los periódicos donde escribían estos malos aficionados se le negaba todo valor a su trabajo, pero “ Guerrita “ se sabía defender con su arte soberano. Se impuso a empresarios, ganaderos y diestros; ganó más que ninguno; fue el que más corridas toreó todos los años, y a pesar de haber estoqueado 2547 toros, “jamás “ vio los mansos en el ruedo por no haber podido matar a un toro en el tiempo reglamentario. ¿ Quien le ha igualado ? “ Nadie “ terminó su carrera taurina exclamando:
“ No me voy, me echan “ pero en Madrid que “ atoree “ San Isidro.
PERSONAS TÍPICAS DE LA EDAD DE ORO DEL TOREO.
Como personas típicas de aquella época gloriosa, había dos mozos de espadas: Antonio el del Lunar y Brajeli. El primero de Rafael “ El Gallo “ y el segundo de Joselito “ El Gallo.” ( hubo otros mozos de espadas.)
Y contrataron a Rafael para torear una corrida en Galicia, cuando llegaron estaba lloviendo y hacía una temperatura que para un sevillano era poco menos que de invierno; Antonio el del Lunar se quejaba y decía:
Esto nos pasa a nosotros por venir a torear a la vera de Cuba.
Brajeli era un personaje clásico y tenía una gracia natural que le salía en los momentos de mayor apuro, y una noche se tomó unas copas estando en un bar de Sevilla y armó jaleo. En aquel momento pasaba por la puerta un municipal, muy conocido por su enorme bigote, quien al oír el escándalo entró, y dirigiéndose a Brajeli, cogiéndole por las solapas de la chaqueta, le empujó hasta la pared de modo que éste no podía ir más para atrás, casi juntando sus caras, diciéndole:
Ahora mismo te voy a detener, y Brajeli le dijo:
Usted me dice lo que quiera y me detiene, pero no se acerque tanto que van a creer que el bigote es mío.
UN PICADOR QUE SE QUEDÓ CON EL ALIAS DE “ PEPINILLO “
En el mundo del toro, a Juan García Alvarez se le conocía con el sobrenombre de “ Pepinillo “ como consecuencia de una apuesta. En cierta ocasión, para que le permitiesen picar a una vaca, apostó comerse tres kilos de pepinos regados con vino peleón. Le sentaron tan mal que a toda prisa le tuvieron que hacer un lavado de estómago.
“ Pepinillo “ llegó a ser uno de los mejores picadores del siglo XIX.
ERA CONOCIDO EN EL MUNDO.
Andaba Rafael “ El Galllo “ en América por la selva del Amazonas perdido, cuando se encontró de pronto con una ermita entre árboles centenarios. Se acercó preocupado, y de pronto se abrió la puerta y salió un fraile con una barba que le cubría todo el pecho, y no hizo más que ver al torero, cuando abriendo los brazos, le dijo: